lunes, 23 de mayo de 2011

Personajes: Mi Vecina insegura

Qué inseguridad, vecino, no se puede nada nunca en ninguna parte. Yo tengo miedo. Es algo que me quedó de cuando tomaba merca. Yo dejé las drogas en el 92, cuando se terminó de separar Serú Girán, pero todavía me ando escondiendo. Mis hijos dicen que soy una perseguida. Claro, porque me persiguen. Ellos mismos lo están diciendo. Me persigue el teléfono que me manda mensajes diciéndome que me gané un auto cero kilómetro. Me persiguen los chicos de la calle para pedirme plata. ¿Ustedes saben que esos chicos que andan por ahí con esa ropa toda rota que les gusta usar a los pobres no son pobres? Son niños actores. A esos chicos los alquilan sus padres choriplaneros a los borrachos para que pidan plata, porque a los borrachos nadie les da. Y también los alquilan algunos partidos políticos, para que la ciudad se vea más triste y las gente los vote a ellos que van a sacar a los chicos de las calles. Así no se puede vivir. Te acechan, te apuntan, te manguean, te roban. Te roba el gobierno y te roban los asaltantes. A mi hermana ya la asaltaron como quince veces. Tres veces la asesinaron. La semana casi la violan, pero cuando el malhechor le sacó la ropa se ve que lo pensó mejor. Por eso tengo miedo, porque nadie nos cuida. ¿Vieron que casi no se ven policías en la calle? La vez pasada estaba hablando de esto con mi cuñada y me di miedo. Y cuando tengo miedo siento también deseos de tomar merca, porque consumir me hacía sentir fuerte.  Entonces era yo la que daba miedo. Ahora soy vulnerable. Y soy vulnerable porque me enviedian, porque la gente quiere quitarme lo mío. Lo mío es berreta, lo pagué en cuotas, funciona como el orto pero es mío, carajo. La gente está desquiciada. Mi hermana por ejemplo, se cansó de que la asaltaran y se compró un gas. Un gas mostaza o jengibre, no sé de qué sabor es, pero ella dice que sirve para alejar a los malvivientes. Ella también tiene miedo, pobre, con todo lo que le pasó. Y yo se lo robé. Acá lo tengo. No se los muestro para que no se pierda el elemento sorpresa. Qué sé yo quién es el que está leyendo esto. Yo no confío en desconocidos. Por eso le robé el gas pimienta a mi hermana. Para que aprenda a cuidarse y no ande confiando en cualquier desconocido. Recién, cuando venía para acá me paró un tipo en la calle con cara de peronista o de radical, a todas luces, un malhechor. Me quiso dar un volante para una obra de teatro. Lo pulvericé con el gas pimienta. Quedó arrastrándose por el piso. Conmigo no se la van a llevar de arriba.  Si la gente está loca, esperen verme a mí. La única manera de sentirse seguro es tener algo con qué protegerse. O quedarse en la casa. En la casa uno está seguro. Mi casa es hermosa, tiene -tenía- el frente con un estucado y unas piedritas y unas partes de mármol re elegantes. El fin de semana pasada rompí todo el frente de mi casa. Lo agarré con una maza y le saqué a pedazos el revoque y le descascaré toda la pintura. Los apliques de mármol se los arranqué con una barreta y los tiré en el gallinero. Hecha mierda la dejé. Para estar más segura. Cuando los ladrones ven la casa hecha una ruina pasan de largo y le roban a mi vecina. Esa yegua. La semana pasada cambió el auto. Ojalá la roben y aprenda que hay que ser humilde. Cuando mi marido vino con los albañiles para reconstruir el frente de la casa que yo había reventado a mazazos, le dije que de ninguan manera. Que el frente se quedaba así, que era más seguro, pero ya que se iba a poner en gastos, que mejor hiciera una bóveda. Ahora está de moda tener una. Santa Cruz es la provincia más densamente poblada de bóvedas. Que hiciera una bóveda le dije, o un recinto... Pero no para poner plata. Para ponerme yo.  Desde entonces, cuando percibo un movimiento sospechoso o un ruido repentino, me encierro en la bóveda y espero a que todo se calme. Claro que en tu casa te puede picar un dengue, que es un mosquito de porquería que te pica y te empezás a hinchar y a hinchar hasta que te explota la cabeza. La gente es peligrosa. Y los mosquitos me la tienen jurada.

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