lunes, 23 de mayo de 2011

El Regreso de TN

El periodismo patriótico gusta de alarmarnos constantemente.

Para ello, se vale tanto de los elementos de la naturaleza como de los comportamientos generados por los propios mecanismos sociales que contribuye a generar.

Para los formadores de opinión, el mundo, la vida, la sociedad, conforman una máquina caníval donde lo único que nos queda por hacer es preparar nuestras armas para matarnos unos a otros  o juntarnos solidariamente a rezar mientras un tzunami, una nube radioactiva, un pibe chorro, Lilita Carrió  o un volcán llegan para acabar con nosotros.

Y es que el miedo garpa.

Por eso, porque alguien tiene que pagar por nuestro trabajo, hemos decidido ponernos a tono con los tiempos que corren e inaugurar una sección a la que en un esfuerzo sin igual de imaginación hemos denominado TN (todo negro): el salario del miedo

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Cuentos de terror

La Muerte Negra -
basado en una historia real

Todo tiempo pasado fue mejor, dicen algunos, y se quedan mirando un punto fijo de la nada con aire de suficiencia.

Y como el tiempo biológico corre hacia la vejez y la muerte, no podemos menos que estar de acuerdo con esa afirmación. En el pasado éramos más jóvenes.

Pero cuando se piensa en la historia de la humanidad, la frase no parece tan inobjetable.

En la Edad Media se utilizaba la palabra peste para referirse a cualquier plaga o enfermedad que fuera acompañada de gran mortandad, como la gripe o la viruela, pero ninguna calamidad de la historia puede asemejarse a la Peste Negra que asoló Europa entre 1347 y 1400. Se calcula que en tres o cuatro años llegó a matar entre la tercera parte y la mitad de la población europea de la época.

Se la llamó Muerte Negra" porque una de sus variantes, la bubónica, tenía como síntoma característico  la aparición de pústulas de sangre, es decir, de hemorragias cutáneas o  "bubas" de color negro azulado. La expresión latina "atra mortis" que usaron para llamar a la enfermedad da lugar a dos posibles interpretaciones porque atra tiene dos significados: terrible y negra. Hay quien supone que cuando los cronistas hablaban de atra mortis se referían a "muerte terrible" y no a "muerte negra".

La peste no era desconocida para los europeos de aquel tiempo. Sabían que en tiempos de Justiniano la peste había causado estragos en la población y eran conscientes de que una plaga azotaba a Oriente y que era de una virulencia extraordinaria. Lo que no suponían era que un fenómeno que ocurría tan lejos pudiera alcanzarlos.
Las diversas rutas de comercio abiertas con oriente y que proveían a los ricos de los sedas, especias y otros productos exóticos abrió las puertas de Europa al contagio. Quienes más padecieron las consecuencias fueron, cuando no, los más humildes, que venían sufriendo  varios años de cosechas insuficientes, hambrunas y el crecimiento demográfico de las ciudades que los obligaba a vivir hacinados sin las mínimas condiciones de higiene y de nutrición que hubieran evitado que la enfermedad se propagara de un modo tan eficiente.

Actualmente,  se  sabe  que  la  Peste bubónica es  una  zoonosis,  es  decir,  una enfermedad transmitida por los animales,  producida por el  ‘Yersinia Pestis’, un bacilo descubierto en 1894, al ser aislado en Hong Kong.

Ya desde muy antiguo se creía que la peste tenía algo que ver con las ratas. En muchos lugares se había detectado que las ratas empezaban a morir masivamente un poco antes de que apareciera la epidemia en los seres humanos. Pero aunque se diera por seguro que las ratas tenían que ver con el contagio no era fácil determinar cuál era su papel. Una pregunta difícil de contestar porque aunque se llegó a pensar que podía ser que transmitiera por mordiscos o arañazos, no parecía todos los infectados tuvieran cicatrices producidas por alguna rata. Además, ¿cómo se transmitía de unas personas a otras? Los médicos llegaron a comprobar que mientras un afectado por la peste estaba enfermo no parecía que se contagiaran sus familiares; sin embargo, una vez que había muerto sus allegados empezaban a enfermar. ¿Qué ocurría entonces?

Partiendo de estos dos hechos  un médico francés que no era Pasteur, diseñó un experimento para tratar de averiguar cómo se producía el contagio. En su mesa del laboratorio, junto con sus ayudantes, puso una rata enferma a la que quedaba poco para morir y la rodeo de una serie de jaulas que contenían ratas sanas.  La rata enferma tardó poco en morir, pero no parecía que sucediera nada que pudiera afectar a los demás animales. Sin embargo, cuando ya pensaban que se habían equivocado y que el experimento no iba a servir para nada, de repente, vieron como empezaban a salir y saltar minúsculos animalitos desde la rata muerta, y cómo estos se escondían rápidamente en el pelo de las ratas sanas. Eran pulgas. Resultó que las pulgas, al enfriarse el cadáver de la rata muerta salieron en busca del calor de las ratas vivas.

El bacilo también se aloja en roedores salvajes, como marmotas y ardillas, cuyas pulgas son más resistentes que las pulgas de las ratas, sobreviviendo a la muerte de sus huéspedes. La cacería practicada por los pueblos nómades de las estepas, contribuyó a la propagación del bacilo, ya que las pieles de estos roedores salvajes eran aprovechadas como vestimenta.Con  el  establecimiento  de  la  dominación  mongola  y  su  activa participación en el comercio oriental con Europa, habrían contribuido a la difusión de la Peste.  Porque  ésta  viajó  desde  las  estepas  hasta  el  Mar  Negro,  alcanzando Constantinopla, Asia Menor y África, y viajando por el Mediterráneo, llegó a Europa.

Moraleja sociopolítica: Nunca vayas al velorio de una rata. Sus parásitos siempre están buscando sangre fresca.

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