domingo, 29 de mayo de 2011

Opiniones: El Poder del Pulgar

El pulgar es el dedo que permite realizar el movimiento de pinza, movimiento fundacional de la civilización y la cultura.

Algunos biólogos sostienen que los primates estaban desde el principio mejor adaptados al desarrollo de tecnologías complejas que otras especies  por el simple hecho de poseer un "pulgar opositor" que enfrentado a los demás dedos, permitía a la mano asir los objetos.

Este pulgar opositor tiene muchas utilidades específicas: permite apagar el televisor para hacer callar a ese estúpido que grita, mandar mensajes de texto, obturar una manguera y aplastar insectos. También es el dedo que nos permite hacer "dedo" (o auto stop, si hablás "español" neutro) y el que nos ayuda a decir me gusta y no me gusta en facebook y es, aunque su movimiento parezca limitado en comparación con el del índice y su envergadura insignificante frente a la del mayor o el anular, el dedo más importante y el más valioso para las compañías de seguro.

Esto es así justamente por aquello de lo que hablamos al principio: porque es el dedo opositor, el que solito hace el aguante a los otros cuatro, permitiéndote  agarrar de una oreja  tu bolsa de basura y sacarla a la calle para que se la lleve el basurero, y agarrar del mismo sitio y con el mismo destino a  tu hijo si se te opone en tus decisiones, aunque lo haga  con menos fuerza que el pulgar al índice.

Pero así como no habría civilización sin una mano preparada para asir los objetos, no habría progreso si los hijos no se opusieran a los padres.

Tiene que haber enfrentamiento generacional para que la sociedad progrese. Tiene que haber un contraste de ideas, discusión, enfrentamientos y revoluciones, porque una comunidad no es un lugar adonde todo el mundo está de acuerdo y hace caso, sino un organismo colectivo que se perfecciona, un orden donde las cosas pueden cambiar por voluntad de los interesados.

En una sociedad, para que la cosa sea dinámica, tiene que haber una oposición. Por más que se esté absolutamente convencido de que el modelo de país que se defiende es el mejor, tiene que haber enfrente un tipo que represente otros intereses y que se ponga seriamente a debatir qué cosas habría que cambiar o qué podría perfeccionarse.

Si todos estamos de acuerdo, o si nadie se alza para hablar en nombre de los que se sienten perjudicados, corremos el riesgo de instalarnos a vivir en un país de mentira.

Por eso, por un lado me alegra que en Santa Fe hayamos tenido una interna donde se enfrentaron varias maneras de hacer política y donde finalmente, se eligieron de un modo transparente, los candidatos que la gente, por sus ideas y su trayectoria, juzgó los mejores para las próximas elecciones a gobernador.

Este acontecimiento parece algo bastante atípico, tal como se vienen dando las cosas.

Porque, por otro lado,  parece que tanto el oficialismo como la "oposición" han decidido que mejor que el debate de ideas es la consulta de encuestas. Entonces, la presidenta elige a "dedo"  a su candidato a jefe de gobierno porque "mide mejor", y Macri y Solanas se bajan de la candidatura presidencial porque "no les dan los números" y Alfonsín se asocia a De Narváez porque "tiene posibilidades" en la provincia y reclama definiciones a Binner porque "hizo una buena elección" en Santa Fe.

Y no hablemos de las alianzas que se están barajando, porque son de lo más extravagante.

La especulación no le ha hecho demasiados favores a la Argentina. Y la verdad, especular con un voto más o menos cuando es general la opinión de que de todas maneras no les va a alcanzar, es entender la política no como una construcción colectiva sino como una timba donde si consigo las fichas me hago con un cargo importante y con bocha de mosca.

Generalmente me duermo pensando en cosas agradables.

Por eso suelo tener sueños muy coloridos y fantásticos, donde suceden cosas por completo ajenas al mundo que conocemos y donde los seres mitológicos y los héroes legendarios se pasean con total familiaridad. En esos sueños, los políticos no tienen miedo a perder una elección porque tienen una cosa que no sabría definir con mucha claridad pero que ellos defienden con total conocimiento y la llaman "ideales". Y sostienen esos ideales en las plazas, en sus lugares de trabajo, en los asados con amigos  porque realmente creen en ellos y están dispuestos a arriesgar un poco de su prestigio para defenderlos.

En mis sueños, los candidatos no tienen asesor de imagen ni jefe de campaña, tienen analistas y técnicos a quienes consultan a la hora de verificar la viabilidad de sus planes, y no venden su honra ni su credibilidad a cambio de minutos de televisión. En mis sueños, cuando alguien tiene algo importante que decir, lo dice sin especular y cuando se encuentra con alguien que no está de acuerdo, se entusiasma con la posibilidad de exponer sus ideas, aunque eso le ensombrezca el perfil,  y celebra si puede imponer su criterio, porque es un ser humano y tiene vocación de poder. Si no tuviera vocación o voluntad de poder no sería un ser humano,  sería un helecho, un cascote, Cobos.

En fin, esos son mis sueños. Pero la realidad también me sorprende. Hoy por ejemplo, tomando mis mates mañaneros,  abro el diario y veo una foto de Miguel del Sel y abajo un recuadrito donde decía lo que el diario dice que del Sed dijo: “Si los políticos que tenemos hubieran estudiado, estaríamos viviendo en Europa.”

Se ve que Miguel tampoco tiene televisor..

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